La salud es un proceso
El recorrido de la armonización floral que os proponemos en EQUILIBRAE se realiza en tres etapas: es como pasar de niveles de contaminación energética o vibración lenta y densa, a niveles de alta montaña donde la energía es limpia, rápida, y fluida.
- Karma o acción: En esta fase lo primordial es sacar la negatividad de los lugar es “los trastos viejos” para conducir los espacios enfermos y las personas a conseguir niveles de salud y vitalidad. Las Esencias Florales limpian, purifican, protegen, liberan la confusión, la densidad y las emociones negativas más pegadas. Es como ventilar un espacio oscuro y contaminado por el humo para que entre la luz. En esta fase los espacios se ordenan y se reorganizan poco a poco.
- Equilibrio: Una vez se ha eliminado la energía vieja y densa, se entra en una fase de equilibrio y armonía más o menos estable, con niveles considerables de salubridad. La vibración del lugar aumenta, el aire respira. Las Esencias Florales trabajan cualidades más elevadas como la claridad, la intuición, la visión, la prosperidad, la abundancia, el amor, la autoconciencia y la paz mental, entre muchas otras. Los lugares se reforman, se potencia la energía y uno siente la necesidad física de embellecerlos.
- Vuelo: En esta fase la vibración alcanza niveles de ambiente de alta montaña, desde donde podemos vislumbrar un espacio vacío para crear aquello que queremos y desplegar nuestro potencial. Las Esencias Florales, entre otras cualidades, aportan creatividad, conciencia, fluidez y expansión. Los espacios se transforman energéticamente: se expanden, se amplian, se renuevan, renacen y reina la armonía y el bienestar. Los cambios se hacen muy evidentes en las personas por las situaciones nuevas que atraen.